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Los niños bajitos

¿Es normal la altura de mi hijo?

Dr. Moisés Jalil

La consulta por cuestiones de estatura es una situación bastante frecuente en los consultorios de pediatría. Por lo general, la familia o el mismo niño (si está transitando ya la adolescencia) suelen acudir preocupados porque piensan que no está creciendo de forma adecuada.

En esta nota abordaremos las dos causas más comunes de talla baja. Es importante señalar que ambas son normales y no patológicas; por lo tanto no son atribuibles a razones ¨hormonales¨, como muchas veces se piensa.

La primera de estas causas es la talla baja familiar. Es decir, es un niño con una ¨historia familiar¨ de padres, abuelos, tíos, que son bajos de estatura. En ocasiones, los padres se manifiestan preocupados porque su hijo es más bajo respecto a sus compañeros de la misma edad, sin embargo, más válido que compararlo con sus pares, es estudiar su herencia familiar. Como dice el refrán: ¨No le podemos pedir uvas a un bananero¨, y no podemos pretender un niño alto si genéticamente ello no es posible.

Lo más importante en estos casos, sobre todo en época de adolescentes, es fortalecer su autoestima y que logren comprender que la altura de una persona no se mide solamente en centímetros, sino por la calidad y calidez de persona que son.

La segunda causa más común de talla baja, es el retraso constitucional de crecimiento. En este caso, al igual que en la talla baja genética, los niños (más comúnmente varones) crecen por debajo de lo considerado como lógico de acuerdo a lo que revelan sus antecedentes hereditarios y sin ninguna patología que pueda entorpecer su crecimiento. Este “retraso del crecimiento” se mantiene hasta la pubertad, la cual estará también retrasada, pero finalmente culminará con un adulto de talla normal de acuerdo a lo que dicten sus genes. Es decir, es un crecimiento normal, pero sólo un poco más lento que sus pares.

En síntesis, si la familia cree que el niño es “más pequeño” que el promedio, la primera recomendación es no asustarse, consultar al profesional competente para que les clarifique las dudas y recordar que, felizmente, las razones “dañinas” de talla baja son bastante infrecuentes.

En estos casos, existen estudios simples que pueden hacerse para identificar uno u otro cuadro y su pediatra le indicará si ello es imprescindible.

Por último, no olvidar lo más importante: si bien nuestra sociedad, a través de los medios masivos de comunicación, hace una valoración desmedida de ciertos atributos físicos, sabemos también que hay cosas mucho más gratificantes que las que nos quieren imponer, y que la felicidad corre por caminos paralelos.


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