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Dibujos infantiles

Una manera espontánea de expresar los sentimientos y emociones

Por Lic. Estela Aridi
Lic. en psicología

Los dibujos de los niños expresan su mundo interior. De esta manera, su personalidad, sus sentimientos, sus afectos y su relación con el mundo salen a la luz a través de lo que dibujan. Es decir, los dibujos son un medio de comunicación y expresión.

Muchas veces los pequeños no podrían explicar con palabras lo que sienten, sin embargo sus grafismos sí pueden ser reveladores de sus sentimientos. Los dibujos también pueden aportar información acerca de la edad de desarrollo psicomotor, el nivel de inteligencia, su creatividad, etc. Por este motivo, constituyen una importante herramienta para el diagnóstico en el campo de la psicología infantil.

Cuando se observa un dibujo de un niño, es importante saber que no representan la realidad, sino su impresión acerca de ella. Sus dibujos no son realistas, en el sentido de respetar los colores o las perspectivas. Por el contrario, están impregnados por sus sentimientos y pensamientos, y por ello, constituyen una revelación sobre lo que es importante para él.
Algunos ejemplos:

- El dibujo de su familia y el orden en que las ubica puede revelar lo que siente y piensa de cada uno de sus integrantes. ¿En dónde está el niño? ¿a quién dibuja primero? ¿al lado de quién está? Usualmente inician por aquellas personas especialmente significativas, ya sea por lo queridas y admiradas o por ser temidas o celadas. Asimismo, por lo general, acentúan quienes son más importantes y omiten o disminuyen a quienes menos quieren o los molestan. Otras veces, el niño se representa último o no se dibuja, esto podría ser indicios de baja autoestima.
- Tienden a dibujar más grande lo que más les impresiona, como un hermano recién nacido.

Ahora bien, es fundamental aclarar que el dibujo, sin el niño en relación, sólo posee un débil valor informativo. Es decir, el profesional no sólo analiza el dibujo de manera aislada, sino también el diálogo e historia que relata el niño. Además se tiene en cuenta su condición biográfica y familiar la cual sirve como marco de referencia para el análisis. Por ejemplo, los dibujos seriados de un mismo niño pueden proporcionar datos importantes sobre sus progresos, detenciones o regresiones.

Por otra parte, cuando un profesional analiza un dibujo lo hace en relación a la edad evolutiva del niño. Por ejemplo, es común la ausencia de tronco en las personas que dibuja un niño de 3 años y medio.
En definitiva, los dibujos hablan de su autor, de sus emociones y sentimientos: revelan lo que es importante para él en ese momento. Por lo tanto, sin necesidad de que lo exprese verbalmente, a partir del dibujo se puede inferir cómo se siente el niño respecto a su familia o a su escuela.


Etapas
A medida que crece, el niño atraviesa diferentes etapas en cuanto a sus dibujos:
  • Alrededor de los 18 meses comienza a despertarse el interés por los lápices, crayones y pinturas. Es la etapa del garabato casual y es entonces cuando los padres de pronto descubren dibujos en las paredes, el suelo o los muebles. Son trazos claros, rayas circulares que carecen de sentido, pero funcionan como una gran manifestación de placer y diversión para el niño.
  • Cerca de los 2 años y medio, el garabato es más controlado. El niño empieza a ser conciente de la relación entre el dibujo y el movimiento de su mano, comienza a respetar el límite de la hoja y de a poco los garabatos pueden ser identificados. Luego, se les asigna a estos dibujos casuales un nombre: “Este es mi papá”, “mi mamá”. El uso del color en las primeras etapas tiene un papel secundario.
  • Entre los tres y cuatro años atraviesan por la etapa pre-esquemática. Aparecen los primeros esbozos de la figura humana, que al principio parece un renacuajo, con patas saliendo de la cabeza, pero constituye su primer intento representativo. Es aconsejable que los padres no los corrijan y permitan la expresión espontánea, no imponiendo dibujos perfeccionistas. La creación debe ser una actividad que proporcione placer en un contexto libre. En esta etapa comienza a existir un parecido entre el dibujo y la realidad y el pequeño tendrá especial interés en dibujar a su papá, su mamá, o a su amiguito, hermano, primo, u otras figuras humanas.
  • A los cinco años, empezará a dibujar más detalles en sus personajes y a utilizar los colores adecuadamente. Dibujará personas con ropa, llevando algún objeto. Y a partir de los seis años, sus dibujos tendrán pormenores importantes como mano con cinco dedos, orejas, distintos pelos, personas sentadas, etc. También se encontrará preparado para dibujar paisajes, flores en el campo, frutas en los árboles, chimeneas en las casas, ríos, y todo lo que se proponga. A esta edad también caracterizan mejor la diferencia entre las figuras femeninas y masculinas en sus vestimentas.
  • La etapa esquemática se produce entre los 7 y 9 años, en este período aparece la línea de base en sus dibujos, por ejemplo las figuras humanas no están en el aire sino que tienen piso.
  • Entre los 9 y 10 años las producciones se van complejizando, ya pueden dibujar con perspectivas, paisajes y perfiles.

¿Cuándo algo anda mal?
Como se señaló anteriormente, es importante analizar todo el contexto del niño para interpretar correctamente los dibujos infantiles. Del mismo modo, las etapas evolutivas señaladas son generales, ya que cada niño es diferente; por ende, cada uno tiene su propia habilidad y su debido tiempo para desarrollarla.

Sin embargo, se podrían señalar algunos indicios de alerta fácilmente detectables por padres o docentes. Frente a la presencia de ellos, sería conveniente la intervención de un profesional:
- Un niño que se niega a dibujar o rompe sus dibujos.
- Cuando borran permanentemente sus producciones y las vuelve a hacer.
- Desfasajes importantes entre la edad del niño y el tipo de dibujo que realiza, por ej: Niños de 4 o 5 años que sólo hacen garabatos. Que a los personajes les falten o estén tachadas ciertas partes del cuerpo sistemáticamente. Que aparezcan ennegrecimientos excesivos en la hoja. Dibujos minúsculos y aislados en un espacio reducido. Que necesiten usar regla para todo, figuras humanas sin brazos y piernas, en forma sistemática. Que no puedan dibujar a los 6 o 7 años una figura humana integrada y completa.


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