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Habitos de estudio

Nunca es demasiado pronto

Adriana Nohelia González
Kumon Argentina


Para formar cualquier tipo de hábito se requiere tiempo, esfuerzo y mucha práctica. Y entre más temprano comencemos a trabajarlo, mejor aún. Por supuesto, el hábito de estudio no es la excepción a la regla, aún más si pensamos que de ello dependerá en gran medida el éxito académico futuro de los niños.

Crear un hábito de estudio desde edad temprana permite que los pequeños sean autónomos e independientes al interiorizar el estudio como parte de la vida cotidiana, los ayuda a priorizar actividades, desenvolverse con las tareas escolares y desarrollar el gusto por el aprendizaje más allá de los meses en los que asiste a la escuela.

Además, hay un aspecto que pocas personas notan cuando se habla de hábitos de estudio: no estamos hablando sólo de formarlos para aprender, sino también de ayudarlos a organizar y disfrutar su tiempo libre. ¿Cómo? Sencillo. Los niños aprenden a organizar su tiempo para cumplir con las tareas escolares sin estrés, y sin que éstas interfieran con sus momentos de ocio y esparcimiento. De esta manera, contarán con tiempo disponible para realizar otras actividades de su interés como jugar, practicar un deporte, pintar o tocar un instrumento musical, etc.


¿Cómo construir el hábito de estudio?
El hábito de estudio se puede construir desde la primera infancia.

• Ser modelo para tu hijo. Como siempre, el ejemplo es la mejor manera de enseñar. Por eso, resulta positivo destinar un tiempo del día para realizar alguna actividad académica, por ejemplo, leer. Los niños aprenden imitando el comportamiento de los adultos, y si ellos ven que sus padres estudian o aprender algo nuevo, esta rutina será parte de la dinámica del hogar y el niño podrá asimilarla con naturalidad.

• Organizar un espacio de estudio en casa. Identificar un lugar bonito, cómodo y bien iluminado en el que sus hijos pueda realizar sus actividades escolares. Enseñe al niño a realizar sus tareas sentado en una mesa en lugar de hacerlo en su cama o tirado en suelo.

• Establecer horarios para la realización de actividades en casa. Hora de la cena, hora de lectura, hora de tareas, hora de irse a dormir. Los pequeños no tienen noción del tiempo, pero si trabajamos con intervalos para cada actividad podrán aprender la importancia de distribuir de manera efectiva su tiempo para estudiar, descansar o jugar.

• Compartir momentos de estudio. Acompañar al niño en la realización de actividades como pintar, contar, leer, etc. Es positivo permitir que él perciba esta actividad como un momento para disfrutar de la compañía y elogio de sus padres.


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