Notas destacadas

Enuresis y encopresis

Trastornos en el proceso del control de esfínteres

Lic. María Laura Guevara, Lic. Lucía Mendelson, Lic. Mara Martínez
Verbena Consultorios

El control de esfínteres es un gran paso en la vida de todo niño, y como todo logro, se alcanza en etapas. Sin embargo, a veces este proceso puede presentar algunas dificultades ¿Cuándo nos encontramos frente a un trastorno? ¿Cómo ayudar al niño?

En primer lugar, debemos señalar que el control de esfínteres es una acción voluntaria, que se va adquiriendo fruto del proceso madurativo infantil. Se considera que existe un trastorno cuando hay una incapacidad para controlar de forma voluntaria la emisión de orina o de las heces, más allá del tiempo esperable.

Enuresis
La enuresis consiste en la emisión repetida de orina en la cama o en la ropa interior, ya sea voluntaria o intencionada en niños mayores de cinco años.
Para ser considerado enuresis, debe presentarse con una frecuencia de dos episodios semanales durante, por lo menos, tres meses consecutivos; o apreciarse un malestar clínicamente significativo o un signo de deterioro social.
Hablamos de enuresis primaria cuando el niño aún nunca ha logrado el control de esfínteres. En general, esto se vincula con una probable inmadurez de los mecanismos del control vesical, aquí intervienen tanto factores hereditarios como dificultades en el medio familiar para crear las condiciones necesarias para este importante aprendizaje.
Por su parte, la enuresis secundaria es cuando el niño, luego de haber aprendido a controlarse durante un período, vuelve a perder ese control. Esta situación se observa con frecuencia luego de algún acontecimiento estresante que genera en el pequeño una conducta de tipo regresiva.

Encopresis
Se considera encopresis a la evacuación repetida de heces en lugares inadecuados (en la ropa, en el suelo, etc) ya sea involuntaria o intencionada, a partir de los cuatro años. La frecuencia en que se considera este comportamiento como un trastorno es por lo menos un episodio al mes y durante, como mínimo, tres meses.
Puede presentarse con estreñimiento e incontinencia por rebosamiento. Incluso puede llegar a complicarse con fisura anal, defecación dolorosa y retención fecal posterior.


Cómo actuar?
Cabe señalar que tanto la Enuresis como la Encopresis son síntomas que pueden aparecer tanto por situaciones emocionales como por causas biológicas. Por ello, es importante si se presentan señales de alarma, los padres consulten a un especialista, quien podrá valorar las características de cada niño y recomendar un abordaje adecuado para el mismo.

El tratamiento frente a estos trastornos se debe abordar mediante un equipo interdisciplinario, quienes se ocuparán del desarrollo del niño y su familia de manera integral y respetuosa, asesorando a los padres respecto al momento evolutivo del niño y la forma más conveniente de acompañarlo en el proceso.

En el mismo, siempre se debe implicar tanto al niño, como a sus padres. Se les ofrece información clara del contexto del problema. Es importante que los familiares tengan una actitud positiva durante el tratamiento pero que sea el niño quien tome parte activa en el mismo. En la enuresis se utilizan alarmas urinarias y, en algunos casos, se recurre al tratamiento farmacológico.

Por su parte, en las encopresis suelen ser a largo plazo y el objetivo será la desaparición del dolor al defecar, hacer deposición todos los días y, finalmente, que no se escapen las heces. Como los músculos del suelo pélvico y los esfínteres son músculos sujetos al control voluntario, se puede hacer un entrenamiento mediante una técnica Biofeedback con retroalimentación de estímulos y respuestas que permitan un entrenamiento para relajar los músculos durante la defecación y contraerlos para evitar la incontinencia. Estos métodos son utilizados por licenciados en kinesiología y fisioterapia, especializados en rehabilitación de piso pélvico.

Enuresis

• El niño debe beber más líquido durante el día, y disminuir el consumo después de las 7 de la tarde.
• Proporcionar un diario o calendario en el que el niño debe anotar las veces que va al baño a orinar y/ o a defecar, así como las "noches secas" y las "noches húmedas".
• Es aconsejable establecer un ritmo u horario miccional, que facilite el control voluntario, vaciando la vejiga en periodos regulares.
• Fomentar la higiene, cambiar la ropa mojada, etc., pero contraindicar el uso de pañales, salvo en situaciones especiales.

Encopresis:
• Es fundamental mantener una dieta equilibrada, comer alimentos ricos en fibra, y tomar abundantes líquidos.
• Para instaurar un hábito de defecación en el niño se debe empezar cuando las deposiciones sean más blandas y después de los dos años de edad. Es útil aprovechar la acción dinámica del reflejo gastrocólico (que aparece después de la ingesta, en el almuerzo o cena), durante diez minutos.

En todos los casos es fundamental no culpabilizar al niño ni a los padres. También resulta útil definir un sistema de pequeñas recompensas, que servirán de refuerzo positivo. Y por supuesto, tener un seguimiento interdisciplinario durante todo el periodo de tratamiento.


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