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Calor y sol

 La importancia de hidratar correctamente a los niños en verano

En la época de vacaciones es común ver a los niños jugando al aire libre, disfrutando del agua, la pileta y tomando sol. Ya sea en su casa o en las escuelas de verano todos los pequeños pasan mucho tiempo expuestos al calor. Es un tiempo de diversión y entretenimiento para ellos. Sin embargo, es muy importante tomar algunos recaudos, ya que el sol puede provocar efectos nocivos para la salud. Entre los principales riesgos del verano se puede señalar la deshidratación.

Si algo caracteriza a un niño es que está en constante movimiento, y más durante las vacaciones, es que disponen de mucho tiempo libre para jugar. Por eso, siempre que tienen oportunidad pasan horas en el agua, y mientras están mojados no tienen la sensación de sudar ni tampoco sienten sed, de ahí que no vean clara la necesidad de beber agua. Esto también sucede entre las personas adultas que pueden pasar varias horas al sol sin beber. Por curioso que resulte, nadar genera pérdidas de agua que habrá que tener en cuenta si el niño pasa mucho tiempo dentro de la piscina o la playa.

Por eso, es importante ofrecer constantemente agua a los niños, aunque ellos no la requieran. Cuando el organismo está bien hidratado, se realiza mejor el transporte de los nutrientes a las células y la eliminación de los desechos por la orina, las heces, el sudor y la transpiración. A su vez, como las heces son más blandas y fluidas es menor la posibilidad de sentir estreñimiento, un malestar común entre los más pequeños.

En los niños, el agua corporal total supone un mayor porcentaje del peso corporal en comparación con el organismo adulto. Está constituida por el agua extra e intracelular (desde la que está en los huesos y músculos hasta la que contiene en su interior todas las células del organismo). Por ejemplo, el agua ocupa el 74% del peso corporal de una recién nacida, disminuye al 60% aproximadamente a los 6 meses, y desciende hasta un 47-50% en la mujer adulta de unos 50 años.

Una buena hidratación en los pequeños mantiene lubricada sus articulaciones, tendones y mucosas, lo cual previene dolores articulares, musculares y afecciones respiratorias. El agua además actúa como termorregulador al absorber el calor y liberarlo como transpiración a través de la piel, una función esencial cuando el niño esta en pleno movimiento y en los días de más calor.



Señales de alerta en bebés




En bebés y niños pequeños la deshidratación también puede ser causada por el vómito y la diarrea.
Los síntomas de alerta incluyen el llanto sin lágrimas, piel, boca y lengua secas y agrietadas, ojos hundidos, piel grisácea y disminución de la orina.
Se estima que la orina normal de bebés menores de tres meses es un pañal mojado al menos cada seis horas, mientras que los niños que caminan deberían mojar al menos tres pañales diarios.




Recomendaciones para una hidratación saludable en los niños




BEBES
• O a 6 meses se recomienda la LECHE MATERNA
• De 7 a 12 meses: Leche Materna o fórmula, más bebidas o líquidos (como agua): tres tazas.

NIÑOS
• De 1 a 3 años: 4 tazas totales incluyendo jugos, es mejor ofrecer agua sola.
• De 4 a 8 años: 5 tazas totales incluyendo jugos, también ofrecer agua en forma simple.





Agua: la mejor opción



El agua debe ser la bebida ofrecida a los niños en cualquier momento.
Ni las bebidas refrescantes, con o sin gas, ni los jugos de frutas se deben convertir en SUSTITUTOS DEL AGUA.
Cabe recordar que el consumo de bebidas azucaradas entre horas es un hábito insano, que puede propiciar las caries y la obesidad entre los más pequeños. Los jugos naturales se pueden diluir en agua con el fin de darle un sabor diferente según el tipo de fruta escogida.


Servicio de Nutrición Hospital Materno Neonatal
Lic. Carolina Arguello
Lic. Estefania Castoldi
Lic, Ines López
Lic. Graciela Scruzzi
Lic Andrea Zini




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